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Colorear con la mano izquierda en una tableta

El problema de ser zurdo en una tableta no es la destreza: es la oclusión. La mano tapa justo la parte del lienzo en la que se está a punto de trabajar, y para un zurdo esa parte es la inferior izquierda.

Cualquier persona zurda que haya escrito con tinta conoce el gesto: la mano avanza por encima de lo que acaba de escribir y lo emborrona. En una pantalla ese problema concreto desaparece, porque no hay tinta fresca que arrastrar. Pero queda el otro, que es el importante y del que casi nunca se habla: la mano tapa el lienzo. No la parte ya terminada, sino la parte en la que se está a punto de trabajar.

En una tableta de diez u once pulgadas sostenida en horizontal, la mano y el antebrazo apoyados sobre la pantalla cubren fácilmente entre un cuarto y un tercio de la superficie visible. Esa zona tapada no es aleatoria: depende de con qué mano se colorea, y una vez se sabe dónde cae, casi todos los ajustes útiles salen solos.

El problema es la oclusión, no la habilidad

Conviene separar dos cosas que se confunden. La precisión de una mano zurda apuntando a una región de la pantalla es exactamente la misma que la de una diestra: no hay ninguna asimetría relevante ahí. Lo que sí es asimétrico es la geometría. La mano entra en la pantalla desde un lado, se apoya en algún punto y proyecta una sombra física sobre todo lo que hay entre el punto de apoyo y el borde por el que ha entrado.

Para una persona diestra esa sombra cae sobre el cuadrante inferior derecho del lienzo. Para una zurda cae sobre el inferior izquierdo. Es una diferencia simple, pero arrastra consecuencias, porque la interfaz de la mayoría de aplicaciones y la mayor parte de los consejos que circulan están escritos, sin decirlo, para el caso diestro.

Hay además una oclusión que afecta a todo el mundo por igual y que conviene no mezclar con la anterior: en el instante del contacto, el dedo tapa exactamente aquello a lo que apunta. Es inevitable con el dedo y se atenúa con un lápiz, que apunta con una punta fina y deja ver alrededor. Esa es una historia distinta de la de la mano que se apoya, aunque las dos se noten a la vez.

Las dos recomendaciones que se invierten exactamente

La primera tiene que ver con la paleta. El consejo estándar es colocar la tira de colores, o el panel de controles, en el lado izquierdo de la pantalla, para que la mano derecha no la tape mientras trabaja. Para una persona zurda ese consejo es exactamente el peor posible: pone los controles justo debajo de la mano. Si la aplicación permite elegir el lado, la elección correcta es la contraria; y si no lo permite, el remedio suele ser girar la tableta ciento ochenta grados, con lo que muchas interfaces reorganizan el panel al lado opuesto.

La segunda tiene que ver con la dirección de barrido. Cuando se rellena un color por toda la imagen, el consejo habitual es avanzar desde la esquina superior izquierda hacia la inferior derecha, de modo que la mano vaya cubriendo terreno ya terminado. Invertido: para una persona zurda el barrido cómodo va de la esquina superior derecha hacia la inferior izquierda. Suena trivial hasta que se prueba, porque el orden contrario obliga a levantar la mano continuamente para comprobar qué hay debajo.

Hay una tercera que no siempre se cuenta y que también se invierte: la posición de la luz. La recomendación clásica de colocar el flexo a la izquierda existe para que la mano derecha no proyecte sombra sobre el papel. Sobre una pantalla la sombra importa menos, porque la pantalla emite su propia luz, pero sigue afectando a los reflejos y al contraste percibido. Para una persona zurda la luz cómoda viene de la derecha.

Girar la tableta es una respuesta legítima

Merece la pena decirlo explícitamente porque mucha gente no se lo plantea: una tableta no tiene arriba. Girarla ciento ochenta grados, o pasar de horizontal a vertical, o apoyarla en un soporte inclinado con un ángulo distinto al habitual, son ajustes gratuitos que cambian por completo dónde cae la mano respecto al contenido. En vertical, por ejemplo, la mano ocupa una franja mucho más estrecha del lienzo, aunque a cambio se ve menos imagen a la vez.

En la categoría existen aplicaciones que permiten mover la interfaz al otro lado o que la reorganizan al rotar el dispositivo, y otras que no ofrecen nada al respecto. Comprobarlo lleva un momento y decide bastante de la comodidad de una sesión larga.

Con lápiz digital, tres detalles concretos

Un cuarto detalle, menos evidente: si la mano se apoya sobre el lienzo y no sobre el marco, conviene ampliar un poco más de lo estrictamente necesario. Al ampliar, la parte de la imagen que queda tapada por la mano es una fracción menor del trabajo pendiente, simplemente porque hay menos imagen en pantalla y las regiones son más grandes.

Lo que no cambia

Fuera de la oclusión y de la posición de los controles, colorear por números no tiene ningún componente que favorezca a una mano sobre la otra. No hay trazos que arrastrar en una dirección concreta, no hay presión que modular, no hay herramientas con asimetría física como unas tijeras. La tarea es apuntar a un área y tocar, y eso es simétrico. Todo lo que hay que corregir, se corrige moviendo cosas: la tableta, el panel, la luz o el orden de barrido.

Preguntas frecuentes

¿Ser zurdo dificulta colorear por números en una tableta?

La tarea en sí es simétrica: apuntar a un área y tocar no favorece a ninguna mano. Lo que cambia es dónde cae la mano sobre el lienzo, que para un zurdo es el cuadrante inferior izquierdo. Casi toda la incomodidad viene de que las interfaces y los consejos habituales dan por supuesta una mano derecha.

¿Qué consejos habituales hay que invertir siendo zurdo?

Dos, de forma exacta. La paleta o el panel de controles debe quedar a la derecha en lugar de a la izquierda, y el barrido de un color conviene hacerlo desde la esquina superior derecha hacia la inferior izquierda. Como extra, la luz de la habitación resulta más cómoda viniendo del lado derecho.

¿Un lápiz digital resuelve el problema de la mano que tapa?

Resuelve la mitad. La punta fina permite ver la región objetivo en el instante del toque, cosa que el dedo impide, pero la mano y el antebrazo siguen apoyados sobre el lienzo y siguen tapando su cuadrante. Para esa parte lo que funciona es girar la tableta, cambiar el orden de barrido o ampliar más la imagen.

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